2 de septiembre de 2016

Wanderlust a deshora

Se va el verano y me vuelve el wanderlust, esa expresión que habla del deseo e impulso de viajar. Se va el verano y tengo ganas de hacer un viaje a París, a México o al único lugar del mundo donde he sentido alguna vez el síndrome de Stendhal: Cadaqués.

Maison & Objet me ha hecho recordar lo bonito que es París en otoño, la calma de los paseos por la ciudad, las crêpes y las ganas que tengo de conocer Merci ¡Qué curiosa es la vida! Hay lugares a los que de repente vas muy a menudo y que luego dejas apartados durante una temporada.

Otro de estos sitios que tengo en cartera es Londres. Quiero ir a ver la obra de teatro de Harry Potter, para la que ya no hay entradas hasta primavera, pero también me apetece salir de paseo a esa hora dorada en la que el sol ya empieza a caer y sentarme en un café donde sólo escuche inglés a mi alrededor.


(Merci)

Una y mil veces, quiero ir a México. Por Frida, por los huipiles, por su comida... Por todo, nunca me cansaré de desearlo. Otro básico es Cadaqués, un lugar mágico lleno de luz, que una vez me hizo sentir lo que Florencia en Stendhal. 





Allí se puede comer en Compartir, que ahora está en boca de todos, pero también escaparte a cualquier cala del Cap de Creus o bajar hacia Begur y Pals, maravillas que están aquí al lado y de las que aún hay gente que va a disfrutar.

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