22 de agosto de 2016

De las cosas 'beauty' a retomar (o empezar)

Terminé mi último post apuntando a mi deseo de tener Netflix, fomentar el uso cutáneo de vitamina-C y volver al gimnasio, pero no son las únicas cosas 'beauty' que quiero hacer de cara a este nuevo curso en el que todo sí o sí va a evolucionar.

Este septiembre volveré al gimnasio y a la sensación de la ducha de después de hacer ejercicio; pero también retomaré mis cuidados de cosmética japonesa que he tenido que abandonar durante unas semanas por falta de hueco para tanto minibote en el neceser.

Fui a Japón y volví con los bolsillos vacíos hablando en términos de compras tradicionales; pero como mi obsesión beauty ha ido creciendo en los últimos meses, me atreví a entrar en esas locas y coloridas tiendas de cosméticos que asuelan las calles de Tokio.






Lo hice poco a poco porque impresionan. La primera vez estuve cinco minutos y salí de allí abrumada ¿Ir a Japón y meterme a comprar pontingues? Pues sí, y por eso, hubo una segunda vez en la que ya me lancé y pregunté por lo más adecuado para mi piel. La tercera llegó porque nunca sabes cuando volverás.

Y es que me enamoré de sus máscaras de pestañas 100% waterproof y de sus eyeliners con 'packaging' al puro estilo Candy Candy; pero también de su limpieza en dos pasos, de la imprescindible loción y de la emulsión. No estaba contenta con mi desmaquillante, así que me llevé uno (éste último sin recomendación) y la textura fusión aceite-gel ha sido todo un descubrimiento.

Soy fiel a ellos, pero en contra de mis deseos los abandoné durante unas semanas, que ya han llegado a su fin. Ahora volveré a ellos y a algunos otros. 

Cuando baje el color, quiero volver a la cremita ácida que me recomendó una amiga médica que consiguió que antes de verano tuviera la piel más suave que he tenido nunca. (Tuve que parar porque no se puede usar con sol).

Quiero acordarme de exfoliarme más a menudo y encontrar, por fin, alguna crema que me hidrate de verdad las piernas. Hace poco me recomendaron Baume Émolient de la línea TriXera de Avène. Es una buena fuente, así que creo que aceptaré el reto.









Y tú, ¿tienes productos beauty que no cambiarías por nada? ¿Quieres retomar algún hábito tras el verano?

6 de agosto de 2016

Vacaciones a la vuelta de la esquina

Cuando tienes las vacaciones a la vuelta de la esquina olvidas lo que has sufrido las últimas semanas de cuenta atrás cuando el calor era omnipresente y el horizonte de los días de asueto estaba lejano.

Cuando tengo las vacaciones a la vuelta de la esquina abandono la modorra de las semanas previas y me entra una especie de agobio por dejar todo cerrado

Y digo yo, ¿qué tengo que cerrar? Pues nada, pero las tareas prevacacionales autoimpuestas ya son un clásico en mi vida, así que he limpiado la cocina, he hecho el tradicional CD de varios del verano y he recopilado las lecturas para estos días.

Este año buceando por internet en busca de algún tesoro literario escondido recalé en un artículo que comparaba la lista de libros recomendados a los estudiantes ingleses con la nuestra, y a tenor de los títulos soy una alumna de Reino Unido.


(Pinterest)



Puede que resulte políticamente incorrecto decir esto, porque hay que leer El Quijote (sin duda) o la poesía de Lorca, pero coincido con el periodista que defendió la lista inglesa por tener títulos que invitan a leer, que hacen que el estudiante dé el paso de dejar atrás el Pokemon Go por una tarde de lectura.

No digo que haya que desterrar a Fuenteovejuna del currículo escolar, ni mucho menos, pero sí intercalarlo con otros textos que al margen de sumergir al alumno en la rica literatura española, empujen a los chicos a ser fans de sentarse debajo de una sombrilla y leer, porque es importante leer a los nuestros, pero, sobre todo, es importante leer.

Al margen de esta reflexión, este año me llevo en mi ebook la nueva historia de Harry Potter, que me da pena empezar por ser teatro y privarnos así de las descripciones de los personajes y de ese maravilloso mundo mágico; y títulos como 'Cero K', de Don DeLillo, o 'Ciudad en Llamas', de Garth Risk Hallberg. 

Lo admito, ya he caído en 'El libro de los Baltimore', de Dicker, como también caí en la historia de su Harry Quebert, y estoy pensando en hacerme con 'La mujer de la libreta roja'. Y es que, al igual que pasa con las series, no toda lectura tiene que ser de culto. 


(Pinterest)


En el lado de la música, el otro día me recomendaron a Xavier Rudd y he de decir que me he aficionado a tenerlo de fondo en casa. Es de esas voces que, como me sucede con M.Ward o Mac de Marco, se convierte en una compañía deliciosa.

En una semana he decidido que quiero hacerme de Netflix, potenciar mi consumo de vitamina C cutáneo (ya soy muy aficionada a mi Flavo-C by Auriga de Isdin) y volver al gimnasio tras los calores insoportables, pero por mucho que quiera comenzarlas ahora son tareas que dejaré para la vuelta. De momento me quedo como estoy, Flavo-C y 'El Poder del perro', incluidos. Feliz verano.