5 de octubre de 2015

De puntualidad, cirros y sombreros

Cumplir los horarios es una de las mejores y peores cosas que tiene la rutina. Lo menos agradable pasa por las prisas y el estrés que conllevan; pero en el lado positivo, tengo que agradecer al reloj que me diga cuándo comer, dormir o que una siesta no puede durar tres horas.

En otoño la rutina es uno más de la familia, y como ya he dicho en otras ocasiones, a veces la agradezco. Eso sí, hay que sacarle su buena cara, porque la mala puede hundirte el ánimo hasta más no poder. Para ello, nada como ponerte un sombrero si llueve; saber qué nubes no dejan que te llegue el brillo del sol y buscar algo bonito para la muñeca, si no quieres comerte muchas broncas por llegar tarde.

En tres pequeñas pinceladas para sacarle la buena cara a la rutina diré que nada como una buena clase de nubes en la que aprender que los Simpsons viven eternamente bajo un cielo de cúmulos o que en 'La canción más hermosa del mundo' Sabina les canta a ellas cuando habla de cúmulos, cirros y estratos.

(Lack of Color)


En el caso de los sombreros, la cosa está clara. Los de Lack of Color son de los más bonitos que he visto por ahí, y para no llegar tarde, puedes hacerte con un reloj Komono. Son modernos, asequibles y bonitos: perfectos para el día a día. Además,vienen en unas cajas que me encantan.


Son pequeñas ideas que a una se le ocurren en un domingo pardo de otoño, pero seguro que hay cientos de pequeños detalles con los que darle una vuelta a estos días.

No hay comentarios :

Publicar un comentario