2 de abril de 2015

Soñando en Semana Santa

Las cuentas de Instagram rezuman brisa marina y pies sin calcetines. Llegan las buenas temperaturas y todo el mundo quiere aprovechar estos cuatro días de vacaciones para pasar un buen rato al sol.

Es Semana Santa y como las vacaciones van de sueños, yo sólo pienso en unos días en un bungalow del sur leyendo tranquilamente revistas y disfrutando de unas cervecitas bajo los rayos del sol.

Me gustaría tener tiempo para acabar La Caída de los Gigantes y saber qué va a ser de todos los personajes que ahora mismo las están pasando canutas en plena primera guerra mundial; para comer un primer helado con sabor a magia y para inspirar muy fuerte el aire de la montaña (cosa rara en mí, que siempre opto por la arena).

Sin embargo, me quedo en la ciudad, así aprovecharé esos pequeños placeres que ofrece Madrid a quienes se quedan cuando todos se van, lo que implica poder tomar el sol en una terraza sin pelearte por la silla, repoblar de flores el patio de mi casa o comer ese mismo helado, pero con sabor a Charlie y la Fábrica de Chocolate en Rocambolesc.

(Rocambolesc)


Esta Semana Santa buscaré de nuevo el mejor pelirrojo de la ciudad para poder volver a lucirlo tras una semana en la que no me he quitado el gorro, me pondré al día (café en mano) sobre lo que ha pasado durante mis vacaciones y retomaré el running por los parques de Madrid.

Viajaré con la mente y planearé sueños porque no siempre se puede viajar cuando todo el mundo lo hace y eso es algo que en Madrid, a veces, se agradece.




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