6 de abril de 2015

Las mil caras de Nueva York

Las hamburguesas, la ropa deportiva y las guirnaldas de bombillas son algunas de las cosas que me vienen a la cabeza cuando pienso en Nueva York, un lugar que no he conocido hasta mis 31 y del que he vuelto con muchas ganas de volver.

Nueva York tiene mil caras y por eso no tengo una respuesta única para la pregunta: ¿qué es lo que más me ha gustado de la Gran Manzana? Y es que creo que existen multitud de microcosmos perfectos en la capital de Estados Unidos.

Times Square impresiona por sus neones, las multitudes y el olor a perrito caliente; pero unos pasos más abajo el Flat Iron abre las puertas a un Manhattan menos poblado que deja atrás (en parte porque siempre es imposible) las onmipresentes cadenas de café y comida para llevar.



Había oído maravillas del West Village, hogar de las fachadas de las casas de Friends o de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, y de hecho Bleeker Street, con su encantadora Magnolia Bakery y sus rincones como Cornelia Street, es una verdadera delicia.

Sin embargo, también me cautivó el Lower East Side, que no es tan coqueto como el West Village, pero que tiene ese toque crápula que le aporta algo especial. Eso sí, los hipsters han tomado la zona y los bares y las tiendas de moda independiente han copado la zona más cercana al East River.

Perderse por las minicalles del Soho y Nolita dejando de lado la omnipresente Broadway y parar a comer en el mexicano La Esquina (#simplementemaravilloso) es algo que no se puede dejar de hacer.


Y si la hora de comer te pilla en el Meatpaking puedes parar unos pasos antes de su archiconocido High Line y descubrir el industrial Gasenvoort Market o unas calles más arriba, disfrutar del sibarita Chelsea Market, dos lugares que merece la pena conocer.



No obstante, puede que una de las cosas que más me impresionó de la ciudad fuera DUMBO,la parte de Brooklyn que se encuentra debajo del puente de Manhattan desde la que hay unas vistas impactantes del otro lado del río.



Llegué de noche, y tras verlo después de día, sólo puedo recomendar pasar un rato al lado del agua a oscuras cuando el puente de Brooklyn no es más que una hilera de bombillas centelleantes.

Precisamente, las guirnaldas de bombillas son el alma mater de esta zona de la ciudad, que esconde rincones ultra hipster como Bedford Street, en el Williamsburg de GIRLS, donde se puede disfrutar de flea markets de artesanos de la zona y de maravillosos hoteles como el Whythe.

Es una zona que impacta, por lo menos a alguien 'de pueblo' como yo, pero si tuviera que hacer una recomendación brooklyniana (y que me perdonen los que saben más que yo de la materia) os llevaría a tomar algo por Boerum Hill, la calle Smith y sus aledañas. 

Eso sí, para gustos, los colores y en NYC esta todo el arcoiris, así que si estás pensando en viajar a la ciudad que nunca duerme, haz ya las maletas que seguro que encontrarás un sitio hecho a tu medida.

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