29 de enero de 2015

¡Arriba la persiana!

De opciones está lleno el mundo y eso es algo que me fascina, sobre todo en estos tiempos en los que las grandes cadenas de ropa, alimentos o muebles han invadido las calles y los polígonos aledaños a las grandes ciudades.

No voy a ir de moderna y decir que no compro en Ikea o en Zara. Mentiría porque las #adoroSin embargo, me encantan las tiendas pequeñas que encuentras al cruzar la esquina; las de segunda mano, en las que entre morralla puedes ver tesoros y simplemente aquellas que unos emprendedores idearon alguna vez en su cabeza y finalmente se hicieron realidad.

Nos sobran cosas, o por lo menos a mí me sobran, y sin embargo, necesito otras que puede que no sean tan materiales como las que guarda mi armario. Por eso, hace unos días Le Crazy estrenó tienda. Son cositas que por alguna razón alguna vez dejé de usar (o que nunca llegué a estrenar) y que aún deberían una vida más allá de la que han pasado conmigo.




Mi tienda, que es como me gusta llamarla, está ‘colgada’ en Closket, una de esas ideas que saltó de la cabeza de dos chicas a la Red y acabó convirtiéndose en una plataforma de ropa de segunda mano en la que cambiar tu armario con calidad y a buen precio. En definitiva, uno de esos proyectos de los que me gustaría saber más y que tiene mucho futuro.


Dejando la segunda mano de lado, alguien que también sube la persiana en Madrid es la deliciosa tienda de decoración Kenay Home. Me perdí la pop up que hicieron en Madrid en diciembre, pero a partir de este lunes, 2 de febrero, en Núñez de Balboa, 59 hay una parada obligatoria para todas las amantes de la decoración nórdica.

(Kenay Home)

15 de enero de 2015

Horizonte 2015

Para algunos son odiosas y para otros, ley de vida, pero no huyamos de ellas, las listas son algo real. Yo admito que soy una #chicaLISTA y por eso, ahora que estamos a comienzos de año me toca hacer una con la vista puesta en 2015.

He pedido muchas cosas a los Reyes Magos para este año, pero hay que ser realista y hay otras que ya me puedo ir agenciando yo solita como una visita a El Columpio, el nuevo restaurante de los dueños de Le Cocó, que se ha convertido en uno de los nuevos vecinos del barrio de Almagro.

También por la zona hay otra recién llegada. Se trata de Crustó. Es una panadería y ya estoy soñando con una tarde de café con leche y algo dulce. 

Además, me muero por probar uno de los mágicos helados de Rocambolesc, que acaba de llegar a Madrid y por ir a la antojería Salón Cascabel, de los creadores de Punto MX.

(El Columpio)


Como 2015 no puede ser todo comer, hagamos un poco de deporte. Una vez superado el reto de los 10 km de la San Silvestre y su #WeRunMad, ahora es el turno de la vuelta a la rutina, a ciclo y por qué no, a hacer algún deporte con amigas, que son risas aseguradas (aviso que aún no me atrevo con el crossfit).

Quiero leer 'Los últimos días de nuestros padres', lo último que ha llegado a mis manos de Jöel Dicker, autor de 'La Verdad sobre el caso de Harry Quebert'; conocer de una vez por todas la Gran Manzana y utilizar tooooodas las noches mi Midnight Recovery Concentrate de Kiehl's.



Este 2015 tengo, como siempre, entre mi lista de propósitos comer mejor. Al margen de los batidos de última generación, de los superalimentos y de la famosa quinoa, yo tengo una costumbre: cada año me propongo hacer frente a uno de los alimentos de los que he renegado toda mi vida. 

En esta lista foodie hay algunas comidas que hoy me vuelven loca como los espárragos, el salmorejo o los rollitos primavera. En 2014 me lancé con el brócoli, ¿y éste año? Aún no lo sé.

Ponerme todos los zapatos de mi armario, ir más (mucho más) al cine, comenzando por 'The Imitation Game' (admito mi debilidad por Cumberbatch y Knightley) y ver un poquito más el mar son otros de mis retos de 2015. ¿Y los tuyos?