16 de septiembre de 2014

Paseando por Madrid

¿Qué se hace en la ciudad cuando no se trabaja y prácticamente no se puede hacer nada con una mano? Ver películas, series, leer y pasear. Hay exposiciones, mercadillos, conciertos, pero asumámoslo: casi nunca nos dejamos caer por esos sitios, o al menos con la asiduidad con la que deberíamos.

Sin embargo, estos días sí que he paseado por mi barrio huyendo, tal vez, de las colas de alumnos que estos días inundan la calle libreros, y he descubierto obviedades como que la ciudad está llena a diario a pesar de que yo esté trabajando; que en el centro aún hay lugares donde comer un menú por menos de diez euros y que los helados si son bonitos, saben un poquito mejor.

Estos días además de ver películas tipo The kings of Summer o God Help the Girl, obra de uno de los componentes de Belle & Sebastián (no apta para los que odian los musicales o para aquellos a los que les empalaga el grupo escocés), he descubierto que en la calle Hortaleza, casi casi con Gran Vía, el café Charlotte ofrece un copioso menú diario por 9,90 euros, que el Marieta está muriendo de éxito y que B
acira se propone como la sorpresa mediterráneo-japonesa del otoño.




A lo largo de mis paseos, he visto como el verano va alejándose del precioso Cuartel de Conde Duque y he constatado que los helados de Bellamia (Pérez Galdós) saben de lujo, también por los ojos.





Además de pensar mucho en lo que haré estos meses y de planear viajes por internet, he disfrutado de leer El Jilguero, un libro que me ha cautivado durante los últimas semanas de verano y he visto muchas más bicicletas por Madrid, ¿se convertirá en una ciudad ciclable? Lo veremos en los muchos paseos que nos depara el invierno. 







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