3 de septiembre de 2014

Escuela de calor (o lo que aprendimos este verano)

Se acabó el verano y esta rentrée en lugar de lamentarme por los buenos ratos de playa que se han ido, haré un poco de repaso positivo, porque aunque digan que en verano no se hace nada se pueden aprender muchas cosas.

Y es que este agosto he (RE)aprendido que en Madrid hace calor. Los que se han quedado aseguran que no ha sido para tanto y que las altas temperaturas han vuelto para dar la bienvenida a los veraneantes, pero no me lo creo y ante el calor la solución es la huida. Para ello, un buen lugar donde evadirse es el hotel Box Art en plena Sierra, donde, como ya dije, me escondí los primeros días de estas vacaciones.

En este mes que ya se ha acabado he aprendido que el Moroccan Oil es oro para el pelo, que el helado con chocolate caliente es un must, que el arroz con bogavante acompañado de Albariño de Casa Nisio (Vigo) #mola, que disfrutar de un día de sombra tras el omnipresente sol mediterráneo es agradable, que dos, está bien, pero que tres, ya es pasarse; que si vas a San Sebastián es obligatorio que visitar la coqueta tienda Valentina, llena de detalles y caprichos deliciosos. (Los quiero todos)


(Foto de Valentina)

Estos días que se van me han servido para saber que no soy cien por cien de chancletas y prefiero las sandalias, que es normal que vuelva a estar de moda el cassete porque los CD de varios son imprescindibles para un viaje de amigas, que si te cruzas con una vaca corsa en coche has de seguir adelante pero con cuidadito, que en el norte hay que ir con sudadera a la playa (¿por qué lo había olvidado?) y que también se puede comer fabada en verano bajo un hórreo. Mejor en Casa Pedro, en Parres, al ladito de Cangas de Onís.




He aprendido que en la maleta por mucho que intentes reducir siempre llevas de más, que los tomates se cortan sobre una tabla y no sobre la mano, que David Bowie y su Life on Mars? es un gran aliado para hacer la maleta, que tener millones de muestras de tu propia colonia para volar sin facturar es de lo mejor que hay...

Que los portugueses son muy muy amables y las olas en Leça, enormes, que es delicioso vivir con la familia pero al mismo tiempo la tensión se palpa en el ambiente y que Julio Iglesias nunca pasará de moda (¿por qué?).




Estos días han servido para saber que el deporte es vida y que en cuanto dejas de hacerlo, lo notas, que el zumo de naranja de bote es mejor que se quede en la caja, que el coche puede llegar a ser tu casa y que la ciudad, con su asfalto y trasiego, siempre estará allí para recibirte a la vuelta.



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