29 de julio de 2014

Sobre ruedas

Hace tiempo escribí sobre esas furgonetas tan populares en Estados Unidos, que permiten comer helados, perritos calientes o comprar preciosidades en lugares insospechados y lamentaba que no hubieran llegado aún a España. Pues ya está solucionado.

Las furgonetas vintage de Rufina e Hijas ya circulan por España llevando a bordo la magia de la comida, los gin tonics y la moda sobre ruedas.

Las furgonetas se alquilan por lo que se pueden ver en eventos de temáticas totalmente distintas, como la ruta que la marca de gafas Mr. Boho hizo en julio por las calles de Madrid, un estreno en la plaza de Callao o una aparición en el ya famoso Mercado de Motores de Madrid.

Otro ejemplo de 'food truck' es la Hambroneta, una furgoneta que recorre Euskadi ofreciendo comida sana a los que se acerquen hasta sus ruedas y que ahora está recorriendo localidades en fiestas en el País Vasco.

Y es que más allá del cañí puesto de churros o de los ya escasísimos puestos de helados itinerantes estas furgonetas dan una vuelta al concepto de comida ambulante y ponen un punto de diversión al parón de la comida. 



(Enjoy cupcakes)


24 de julio de 2014

Una re-escapada imaginaria

La cuenta atrás se hace dura y más cuando alguien (que en realidad son muchas personas) te dice que este viernes es su último día. 

Para nadie es desconocido que los últimos días de trabajo antes de las vacaciones tienen más de 24 horas, que las ocho horas de curro parecen ochenta y los fines de semana se encogen como el autobús de Harry Potter.

Los últimos días del calendario laboral se hacen duros, y más cuando te conviertes en una pequeña Lonely Planet. No me puedo quejar porque este año ya he visitado la Toscana, pero aún sólo me he ido de vacaciones cinco días y ya he hecho (de mil amores) decenas de viajes imaginarios.

Comencé caminando hacia a las playas del Alentejo, a Comporta, sus arrozales y su gigantesca playa, descansé de nuevo en Cerca do Sul, una casita preciosa en Zambujeira do Mar, casi lindando con el Algarve más occidental y luego cogí un barco hasta la Costa Brava.





Volví a ver la preciosa isla dorada de Ile de Ré, donde las ostras conviven con las bicicletas y los helados de ensueño; recree de nuevo 'Bajo el Sol de la Toscana' al recomendar una vez más la Costa Amalfitana y sus bellos pueblos anclados en la roca.

Degusté otra vez la inolvidable pasta que comimos en el Puerto de Alguero, me volví a tomar un mojito al lado de nuestro hotelito del centro de Tarifa y mucho más cerca, ya en España, escudriñé cada uno de los rincones del Oriente asturiano





Julio es un mes de recomendaciones y de recuerdos, para que alguien más disfrute de lo bonita que es la vida en algunos de los lugares preciosos, aunque sea a la vuelta de la esquina.

10 de julio de 2014

Cosas para hacer en la cuenta atrás

Algunos ya se han ido y disfrutan de los iconos del verano, como los largos aperitivos, el olor a aftersun y las siestas debajo de una sombrilla, pero otros seguimos en pleno asfalto contando los días para que por fin, la chancleta sea la reina del armario.

Impera el aire acondicionado, el gimnasio de primera hora y las múltiples versiones de ensalada, pero hay que sobrevivir en la ciudad y para ello nada como conseguir un hueco en Bosco de Lobos, uno de los patios más demandados de la ciudad; o apuntarse a un cine de verano en el nuevo Cuartel by City Lights que, de manos de Callao City Lights y el diseño de Better, ocupará el Conde Duque hasta septiembre.

(Blog Better)


Se podrá ver Grease, The Artist o El Mayordomo, pero también habrá tiendas y una terraza dirigida por Javier Muñoz-Calero, responsable de, entre otras muchas cosas, Tartan Roof de la azotea del Círculo de Bellas Artes.

El mes de julio es momento para escapar a un hotelito cercano como el Hotel Boxart, en Plena Sierra; de coger el coche y huir a la playa; de buscar un lugar para hacerte las uñas permanentes, o no; y de leer lo último de J.K Rowling en Pottermore.com y saber cómo les va a Harry, Ron y Hermione en la treintena.


Este mes es perfecto para elegir tus canciones del verano, reencontrarse con viejos amigos y ponerse las pilas con la guía, si es que tenías planeado un viaje. 

Es un mes de mirar mucho el calendario porque la salida está cercana, pero también momento de disfrutar porque el verano ya está aquí, aunque no tengamos los pies hundidos en la arena.

1 de julio de 2014

Sabrosa Toscana

La Toscana es una mezcla de luz, color y sabores, exactamente igual que su hermana Provenza; tiene arte, como la francesa, y buena comida, uno de los puntos fuertes de la tierra de los impresionistas, y sin embargo, en el fondo, es totalmente diferente.

Florencia, Siena y sus alrededores atrapan, nadie puede dudarlo. Derrochan arte por los poros, desde el que está guardado en museos como el Nacimiento de Venus de Botticelli, hasta el que convive en plena calle con los oriundos y millones de turistas que pueblan esta región italiana a lo largo del año.

(Le Crazy)

Mi viaje, sin embargo, comenzó en Bolonia, donde probamos su Rosso espumoso, una verdadera delicia para el paladar. De allí partimos a Florencia, Siena y sus decenas de pequeños pueblos cercanos que esconden maravillosos rincones, vinos y pintorescos paisajes.

Es el caso de Montepulciano, que algunos reconocerán por la película de Crepúsculo (aunque digan que es Volterra) o de Montalcino, más alejado del turismo de masas (al menos cuando fui yo). Ambos ofrecen belleza en estado puro. 

Está Arezzo y su ‘vida bella’, Pienza, rodeada de viñedos y un poco más allá de Siena es de obligado cumplimiento el paso por San Gimignano, afeado sólo por los miles de turistas que lo visitan. La etrusca Volterra y Lucca, una ciudad que casi vive encima de una bici, también son hermosas de ver.


Pero la Toscana no es sólo digna de ver por sus monumentos (que son muchos) sino por su gastronomía, su café y sus tomates secos.

Por los caminos de cipreses en verdes praderas, los viñedos de Chianti, los helados, sus tiendas de moda, su gente, sus terrazas y su aperitivo.

                                                  (Le Crazy)

Por las horas en coche escuchando el CD 'de varios', los hits de la Radio italiana y de sus comentaristas, la escapada a la playa italiana de sombrilla y tumbona y por las miles de horas de sol del junio toscano.

                                                   (Le Crazy)