2 de junio de 2014

Tiempo

Sólo han pasado diez días desde que no escribo, pero han sido frenéticos. Han pasado muchas cosas, algunas de las cuales nos han afectado a todos, aunque sea un poquito, como los resultados de las elecciones europeas o la abdicación del Rey.

Han sido días de trabajo, pero también de atender a las decenas de pequeñas obligaciones que uno tiene y que se impone cada día, tareas que a veces llegan a ahogar más que las verdaderamente obligatorias. Y no digamos, que las importantes.

Me falta tiempo. Está feo quejarse, pero a veces hay que pararse a pensar y a mí me falta para pasar horas haciendo cosas importantes que no importan a nadie más que a mí, como pasar un martes por la tarde sentada en el sillón, leer entre semana más de diez hojas de mi libro sin que se me cierren los ojos, cocinar más a menudo o escribir en el blog.

(Pinterest)


Me faltan horas para darme un baño, cotillear internet, tomar una caña cuando cae el sol, ir a la sauna después del gimnasio o visitar sitios nuevos que tengo en cola. Me faltan horas para hacer cosas y cuando no es así, me faltan las horas de sueño.

Las pequeñas tareas diarias son elección propia, lo sé, pero ¿acaso no podría hacerme con un giratiempo como el de Hermione o acabar con el imperio de los hombres grises de Momo y así poder hacer todo lo que quiero?

Como de momento parece que no y que la prisa es un mal muy extendido en este siglo, habrá que dejarlo en manos de la lógica y optimizar al máximo esa cosa preciosa llamada tiempo #A por todas




2 comentarios :

  1. Ante esta reflexión sólo me surge un pensamiento que los años y la vida me han ido enseñando: "lo esencial de la vida no está en hacer siempre lo que quieres sino en querer todas las cosas que haces"
    Os deseo un feliz fin de semana.

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