24 de junio de 2014

4 cosas que quiero con solo mirarlas

Los caprichos son algo natural aunque se queden en sueños y no lleguen a la realidad, cosa que sucede la mayoría de las veces. 

Pero como soñar sigue siendo gratis y es un buen plan anticrisis allá van cuatro cosas que quiero con solo mirarlas para este verano.

1. Un bolso de Zubi, Mi favorito es el Dalmatia Pouch







2. Un bikini de estrellas como el de Mi&Co o cualquiera de los de Como un pez en el agua 






3. Una escapada flash al Hotel Ayllón ¡Ay! si tuviera piscina ...




4. Ir al Vida Festival




Y tú, ¿tienes algún capricho de esos irremediables?



19 de junio de 2014

De proclamaciones, patios y vacaciones en la punta de los dedos

Echo mano del post anterior para explicar mi ausencia en este foro, porque últimamente es difícil encontrar un hueco para pararse a escribir, pero la ocasión lo merece. Y es que vivimos una semana en la que proclamaciones, patios y el olor de las vacaciones se dan la mano.

Madrid ya tiene sabor a verano. El asfalto arde, asoman las primeras rebajas y todo el mundo lucha por hacerse un hueco en la terraza de turno. Si es la que está de moda, mejor.

Este año ha vuelto la exitosa Azotea del Círculo de Bellas Artes y, por supuesto, la capital sigue contando con sus clásicos, pero yo me quedo con los patios y jardines. Están ligeramente escondidos y por ello guardan un encanto especial que no tienen las terrazas al uso.


(Azotea del CBA)

Un ejemplo de ello es la terraza de la Casa de América, donde la vegetación, el frescor y la buena comida van unidos. Entre los nuevos de este verano (llegó en invierno) se encuentra el Saporem, con su patio ‘inspiración Williamsburg’ para el que ya hay que reservar con semana y media de antelación si se quiere cenar en sábado noche.

En Alonso Martínez, el Palacio de Santa Bárbara vuelve con los rayos del sol otro verano más, en este caso bajo el nombre de Manzana Mahou. Los más vanguardistas pueden pasarse por Bosco de Lobos, en la nueva sede del COAM y a los bucólicos siempre les quedarán las tartas en el Café del Jardín del Museo del Romanticismo.


(Bosco de Lobos)

Madrid respira verano y todo el mundo quiere caña en la calle y gin tonic de azotea, pero también vive con las vacaciones en la punta de los dedos, con la carreteras hasta arriba los domingos por la tarde y con la vista puesta en las alpargatas, el bañador (que ha vuelto) y la playa.

Mediterráneo o Atlántico, todo es visto con buenos ojos cuando se trata de hacer una escapada. La Toscana, su arte, su gastronomía y su playa; la bella Córcega, y los acantilados de Bonifacio; Cádiz; Cadaqués; Baleares... que me den un avión, que me subo.





Sin embargo, aún queda tiempo y una proclamación (y miles de banderas) de por medio, por lo que Madrid tendrá que esperar a la llegada de Felipe VI y al final del Mundial para irse de vacaciones. O no…

2 de junio de 2014

Tiempo

Sólo han pasado diez días desde que no escribo, pero han sido frenéticos. Han pasado muchas cosas, algunas de las cuales nos han afectado a todos, aunque sea un poquito, como los resultados de las elecciones europeas o la abdicación del Rey.

Han sido días de trabajo, pero también de atender a las decenas de pequeñas obligaciones que uno tiene y que se impone cada día, tareas que a veces llegan a ahogar más que las verdaderamente obligatorias. Y no digamos, que las importantes.

Me falta tiempo. Está feo quejarse, pero a veces hay que pararse a pensar y a mí me falta para pasar horas haciendo cosas importantes que no importan a nadie más que a mí, como pasar un martes por la tarde sentada en el sillón, leer entre semana más de diez hojas de mi libro sin que se me cierren los ojos, cocinar más a menudo o escribir en el blog.

(Pinterest)


Me faltan horas para darme un baño, cotillear internet, tomar una caña cuando cae el sol, ir a la sauna después del gimnasio o visitar sitios nuevos que tengo en cola. Me faltan horas para hacer cosas y cuando no es así, me faltan las horas de sueño.

Las pequeñas tareas diarias son elección propia, lo sé, pero ¿acaso no podría hacerme con un giratiempo como el de Hermione o acabar con el imperio de los hombres grises de Momo y así poder hacer todo lo que quiero?

Como de momento parece que no y que la prisa es un mal muy extendido en este siglo, habrá que dejarlo en manos de la lógica y optimizar al máximo esa cosa preciosa llamada tiempo #A por todas