11 de marzo de 2014

Harta de la modernidad?

Las decoraciones en tonos clarísimos, el brunch, los platos de pizarra... todo son cosas maravillosas que me gustaron hace años y, que quede claro, me siguen chiflando, pero ha llegado un momento en que tanta modernidad me está llegando a hartar.

Creo que no soy la única a la que la que le pasa esto y por eso en los últimos tiempos las telas al más estilo colorido de Missoni tienen más seguidores y hay quien huye de los restaurantes que basan su estrategia en el risotto, el decapado y los manteles de papel reciclado.

Éste es el caso de Tweed, un restaurante que está al ladito del archifamoso Tomate y que a pesar de estar anclado 100% en el presente tiene las paredes empapeladas y platos del más puro estilo de La Cartuja, de Sevilla, detalles que miran a otras épocas.


La comida está deliciosa, desde sus cigalitas en tempura hasta su clásico entrecot a la parrilla y la noche no acaba en la cena, ya que en su bajo tiene un espacio perfecto para tomar una copa (o un daikiri de fresa).


(Tweed)

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