19 de marzo de 2014

Ganas de flores

Llega la primavera, el buen tiempo y se alargan los días y yo lo que quiero es llenar mi patio de flores nuevas y que las que han resistido este lluvioso invierno asomen sus primeros brotes verdes.

Por eso, en estos primeros días de primavera todos los años tengo el mismo propósito: encontrar el sitio perfecto para comprar plantas, no sólo flores, sino también vegetales para llenar mi pequeña huerta urbana de sabores de sol.

Quiero un sitio que tenga un invernadero de cristal con los cristales empañados, como el de Harry Potter; que albergue hierbas clave para las pociones, como el de Prácticamente Magia y que esconda romances secretos como el de Sabrina y sus amores.



Busco un lugar que esté cerca de la ciudad pero que tenga los elementos necesarios como para transportarte al campo, que sea un oasis de belleza en medio del asfalto y que la gente que trabaje allí entienda perfectamente lo que estoy buscando.

Aunque hasta ahora no era muy común en Madrid van apareciendo lugares mágicos como Brumalis o la tienda de Sally L. Hambleton; pero también está el urbano Jardín del Ángel y Margarita se llama mi amor, con nombre cinematográfico.


(Brumalis)



(Sally  L. Hambleton)



Y es que además del Mercado de las Flores de Tirso de Molina y del resto de viveros que hay por la región, Madrid esconde pequeños tesoros de flores como es Verde Pimienta, una pequeña cabaña nórdica repleta de flores ubicada en Las Rozas a la que merece la pena hacer un viaje.

(Verde Pimienta)

11 de marzo de 2014

Harta de la modernidad?

Las decoraciones en tonos clarísimos, el brunch, los platos de pizarra... todo son cosas maravillosas que me gustaron hace años y, que quede claro, me siguen chiflando, pero ha llegado un momento en que tanta modernidad me está llegando a hartar.

Creo que no soy la única a la que la que le pasa esto y por eso en los últimos tiempos las telas al más estilo colorido de Missoni tienen más seguidores y hay quien huye de los restaurantes que basan su estrategia en el risotto, el decapado y los manteles de papel reciclado.

Éste es el caso de Tweed, un restaurante que está al ladito del archifamoso Tomate y que a pesar de estar anclado 100% en el presente tiene las paredes empapeladas y platos del más puro estilo de La Cartuja, de Sevilla, detalles que miran a otras épocas.


La comida está deliciosa, desde sus cigalitas en tempura hasta su clásico entrecot a la parrilla y la noche no acaba en la cena, ya que en su bajo tiene un espacio perfecto para tomar una copa (o un daikiri de fresa).


(Tweed)