20 de enero de 2014

Pongamos que hablo de 2013

Mi resumen de 2013 llega un poco tarde porque hace 20 días que ha pasado año nuevo, pero he leído tanto de 2013 y he visto tantos propósitos de año nuevo que hasta ahora no he sido capaz de escribir ni una sola línea de lo que ha sido y será.

Por eso, a pesar de que ya estemos en pleno 2014, pongamos que hablo de mi 2013, de su nefasto inicio que no ha mejorado hasta su mismísimo fin, de los generosos Reyes que tuve, de mi viaje al sol en pleno marzo o de las cosas que aprendí.

Y es que en 2013, conocí por primera vez las islas Canarias y sus tierras volcánicas; retomé 'Cómo conocí a vuestra madre' y me di cuenta de que aunque no todos los capítulos son igual de buenos siempre consiguen arrancarme una sonrisa; me cautivó Melanie Laurent y su 'En t'attendant'; me rompí un dedo en la playa.



Visité decenas de restaurantes nuevos, trabajé duro y ahora sé que mereció la pena; conocí a personas maravillosas y al mismo tiempo, me di cuenta de que con otras jamás podré conectar.

En 2013 me equivoque miles de veces y acerté otras tantas, pero aprendí que a pesar de que sea algo apestoso, es verdad que lo que hay que hacer es seguir adelante; me enamoré una vez más del Alentejo por muchas olas que haya en Sagres; me decepcionó la última temporada de Homeland, aposté por las flores secas; viví aventuras en Marruecos; me reí mucho...





Tuve sueños, y varias pesadillas; fui a menos conciertos de lo que me hubiera gustado, aunque vi a Green Day en directo; disfruté mucho con mis amigas de siempre y con las que conocí hace menos tiempo pero ya son ‘de siempre’; me enganche a desayunar granola.



No paré de cantar canciones; perdí los nervios y los volví a encontrar; me enamoré de mi pequeño sobrino; me enganché al ipad, vi una peli con gafas 3D; me fascinaron ‘Las Vírgenes suicidas’ de Jeffrey Eugenides.


En 2013, seguí enamorada del turquesa; aposté todo al ‘Penetrait’ de Sebastian, una máquina para tener un pelo sano; intenté una decena de veces dejar de morderme las uñas, y otra decena volví a caer en el vicio; aposté por los pantalones; conocí una isla maravillosa en Francia...



Me volví loca por la Wisteria; vi helados con virutas de oro; eché de menos las canciones de M.Ward, al que tuve abandonado; bailé muchas veces 'La Bilirrubina'; volví a llegar a casa a las siete de la mañana y celebré mis 30 años.




                 ¿Acaso pasaron pocas cosas? 

3 comentarios :

  1. Hay mucho cobarde por el mundo

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    1. Que un anónimo llame cobarde a otro anónimo por serlo. Já.

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  2. Raquel Ruiz Rodrigálvarez

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