30 de octubre de 2013

De frío, café y mensajes en la ducha

La temperatura ha bajado cinco grados en un día, se hace de noche a las siete y ya no hay persona que se atreva a pasear por Madrid sin una prenda de abrigo.

Y es que al margen de las hojas caídas de los árboles son las botas en los pies de la gente y las chaquetas atadas a mediodía las que nos hacen convencernos de que el otoño y el frío ya están aquí y vienen para quedarse.

Esta semana ha llegado verdaderamente el otoño y con él la primera noche con el edredón en la cama, el deseo de ponerse calcetines al llegar a casa, las ganas de tomar un café hirviendo aunque sea para calentarse un poco las manos...

El fin de las terrazas nocturnas sin calentadores, las tardes de domingo con peli y chuches y las duchas tan calientes que te permiten dejar mensajes en el espejo al que viene después.



Con el frío llegan cosas que no me gustan como el fin de la naturalidad al comer helados o el salmorejo semanal, pero llegan otras como los gorros, la purrusalda, las siestas al lado de una chimenea, el pato, los jerséis gordos, los primeros puentes del curso o los bombones.


         

22 de octubre de 2013

Una noche en Las Letras

Sus calles están repletas de turistas, músicos callejeros y visitantes de museos disfrutando de una caña en uno de los barrios con más historia de Madrid, pero en el barrio de Las Letras hay muchas cosas más allá de la ruta guiri.

No tengo nada en contra de los turistas. De hecho, yo soy la primera que se calza unas zapatillas y unos buenos vaqueros para patear ciudades extranjeras, pero, es verdad, que en Madrid el olor a croqueta, caña y menú de turista es algo que me repele.

Al margen de las manías de cada uno, la noche en el Barrio de las Letras ya es un poco más para todos los gustos, también para los que buscan algo que antes sólo encontraban en otros barrios de la capital como Salesas o Malasaña. 

Uno de los elementos que ha ayudado a esto ha sido el desembarco de Ana la Santa en los bajos del Hotel Me.Es el último de los locales del grupo Tragaluz en la capital, hermano del Tomate y de Luzi Bombón con quien guarda un gran parecido.

(Le Crazy)


Ana la Santa es un lugar amplío en el que reina una gran barra y un lounge con sofás y al igual que sus restaurantes hermanos, destaca por su estilo moderno, la buena música y la gran afluencia de público.

El otro de los lugares que, en mi opinión, es un poco responsable de la desguirización de la zona es el Matute, 12, un espacio en el comer, cenar, tomar un cocktail o una copa a cualquier hora del día. 
 
Y es que con su estética neoyorkina y música de diez, el Matute,12 reúne las cualidades para ser una estrella entre todas las Letras del barrio.

(Matute,12)

15 de octubre de 2013

Un alto en el camino

Las meriendas con café y tarta siempre me habían parecido una cosa de abuelas, quizá porque la mía preparaba una todos las semanas. Elegía una tarta, compraba los condimentos necesarios y la tenía lista para el domingo por la tarde.

De chocolate, con natillas o con leche condensada, a todo el mundo le gustaban las tartas de mi abuela. Bueno, a todos menos a mí, que por aquel entonces no era amante de los pasteles.

Sin embargo, ahora que ya no hay meriendas los domingos, me encantan las tartas (caseras por supuesto) y considero un verdadero placer hacer un alto en el camino y salir de casa un domingo por la tarde dispuesta a disfrutar de un café y un trozo de pastel.

(Pinterest)


Así me pasó hace unos días y me choqué con The Place, una parada perfecta para los amantes del café italiano, la luz y, en mi caso, las meriendas.

Con un gran ventanal que mira a la calle, The Place invita a los curiosos que caminan rumbo Conde Duque a pararse y disfrutar de un café en una enorme mesa que acapara las miradas de todo aquel que entra en el local.

Tiene ensaladas, quesos, gin tonics, un parking de bicis y hasta un piano para que el que quiera se anime a tocar; pero a pesar de que no están especializados en eso, a mí me encantó su tarta de queso, tan deliciosa y compacta que me recordó a aquellos pasteles que hace tiempo todos comían en casa de mi abuela y que años más tarde he llegado a adorar.

(Le Crazy)



7 de octubre de 2013

Princesa Martina

En tonos blancos y arena, moderno pero con un delicioso toque vintage, Dray Martina es un restaurante recién llegado al barrio de las Salesas en Madrid, pero son muchas las personas que ya han pasado por sus mesas y disfrutado de sus platos.

De los impulsores de las pop up stores Madrid in Love, Dray Martina llega como una princesa a uno de mis barrios favoritos de la capital y es que aunque está rodeada de lugares preciosos como las tiendas Malababa y Oliphant y de la coqueta Mama Framboise, Dray Martina ahora mismo es la niña bonita de la calle Argensola.

En el lado de la vista, destaca por su color blanco, sus sillones en tonos amarillos y sus sillas y lamparas en color paja, que aportan el toque de calidez perfecto para disfrutar relajadamente de una comida, un brunch o de un café acompañado de una revista o del periódico del día.


(Dray Martina)

La comida no se queda atrás, al menos los mejillones con patatas fritas y el arroz con boletus y calamar que escogí yo en mi visita y que ofrecen unos sabores que no encontrarás en otros lugares de la zona. 

Para el postre, lo más golosos pueden acercarse a una mesa donde están las tartas y que es imposible no mirar si se pasa por delante.

En definitiva, como pasó con el mercadillo en un antiguo garaje de carruajes o con su tienda Caravan en el Rastro, Madrid in Love me ha vuelto a enamorar con su extrema delicadeza que desprende una bella fuerza.


(Madrid in Love)

2 de octubre de 2013

Tres esperas de otoño

Hay quien espera la salida del sol, un beso de buenos días o que el cine baje de precio. Quien espera cruzarse con el amor de su vida al cruzar la calle, que le toque la lotería o viajar a luna alguna vez.

Esperar, desear o soñar es algo propio del ser humano y algo que a mí me pasa, sobre todo y de forma casi patológica, con el cambio de estación.

En primavera espero ver crecer mi huerto; en verano, que lleguen los rayos de sol y la playita; en invierno, las luces de Navidad y en otoño, espero las cosas propias de esa estación como las aceras repletas de hojas, pero también, todas esas otras cosas que trae el nuevo curso.

Por eso, al margen de mis anhelos más personales, aquí os dejo tres deseos mucho más materiales que una vez se anunciaron y que deseo y espero que lleguen cuanto antes.

1. La llegada de H&M Home a España. La marca anunció hace unos meses que, además de su tienda on line, este año abriría tiendas en varios países, entre ellos, España.



(H&M)


2. La línea de cosmética de Downton Abbey. Marks & Spencer avanzó que en otoño sacaría una línea inspirada en esta serie y espero verla en directo lo antes posible.





3. Viajar ya a Marrakech. Compré el viaje hace mucho tiempo y la fecha cada vez está más cerca.