25 de septiembre de 2013

Mágico Alentejo

Es una zona agrícola, pobre comparada con las regiones vecinas, pero es esta particularidad lo que, en mi opinión, ha hecho del Alentejo una de las regiones más mágicas de Portugal.

Tras los buenos días que pasé en Comporta el año pasado, este verano decidí viajar a la misma zona, pero un poco más al sur, un lugar en el que las olas son las protagonistas de las playas y el marisco, el de las mesas.

Pero hasta llegar a la costa alentejana, en la que la calma y el hedonismo están a la orden del día, recorrimos parajes portugueses que no dejan indiferente a nadie. 

(Le Crazy)

El primer día recalamos en Évora, una antigua ciudad amurallada en la que tras tomar una Super Bock a los pies de un impactante templo romano, disfrutamos de nuestro primer vino alentejano y nos asombramos con una capilla que tiene todas sus paredes forradas de huesos humanos

Tras bajar hasta Sagres para conocer de cerca la vida pirata, hacer surf y despedir a los conquistadores del nuevo mundo en el Cabo de San Vicente, volvimos hacia el norte y recalamos en Brejao, una aldea en el sur del Alentejo donde parece que está prohibida la entrada a las prisas.

Nos alojamos en Cerca do Sul, una preciosa casa de campo con siete habitaciones deliciosamente decoradas, desayunos caseros, piscina, hamacas, bicis, revistas y todo lo necesario para relajarse a la alentejana.



(Le Crazy)

Tanto la casa como el pueblo parecen semi abandonados de día, cuando el sol del verano portugués reina en lo alto, pero por la noche hay que hacer cola para poder hacerse con una mesa en el Café Central, un local tradicional azul y blanco donde las almejas, los langostinos y el arroz de marisco enamoran.

Brejao se encuentra al lado de preciosas playas como la de Zambujeira do Mar o la de Odeceixe, que a pesar de ser el primer arenal del Algarve, su caracter fronterizo le hace conservar el mágico ambiente del litoral alentejano, por lo que es un lugar idóneo para pasar unos buenos días de verano.



(Le Crazy)


16 de septiembre de 2013

¿Bailamos?

Hay gente que de pequeño toca la guitarra, pinta o juega a baloncesto. Yo bailaba y me pasaba como a los aficionados al fútbol, a los que les gusta practicarlo pero también verlo por la tele.

Con el paso de los años, las mudanzas y el trabajo he dejado de bailar, pero me sigue encantando ver de vez en cuando alguna película de esas que ahora las cadenas de televisión dejan para las siestas de los domingos o los sábados por la tarde.

Disfruto con Kevin Bacon y su baile prohibido en Footloose, con los pies vendados de la protagonista de Flashdance y las zapatillas rojas de The Center Stage y como verlo me sabe a poco, me llevo la música al gimnasio donde en lugar de botas rojas, me calzo mis zapatillas de deporte. 
¿Te animas?




DANCING PLAYLIST

1. Footloose. Kenny Loggins
2. Maniac. Michael Sembello
3. Love Man. Otis Redding
4.The way you make me feel. Michael Jackson
5.What a feeling. Irene Cara
6. Canned Heat Jamiroquai
7. Staying Alive. Bee Gees
8. Red Light. Linda Clifford
9. Stay. Maurice Williams and the Zodiacs
 10.Holding Out for a Hero. Bonnie Tyler




10 de septiembre de 2013

Descanso rutinario

Más allá de los madrugones, las horas de trabajo y el retorno al gimnasio (y al metro) la vuelta a la rutina me genera un extraño relax, porque descanso al no hacer interminables viajes en coche, no dormir cada día en un sitio y no pasar horas y horas bajo el sol.

Por el amor que tengo a los viajes, a la playita y dormir a pierna suelta considero que este descanso rutinario es absolutamente 'de serie B'; pero admito que, una vez pasados los primeros días de aclimatación, mi cuerpo lo agradece.

No es un relax como el de las vacaciones, en el que puedes hacer lo que quieras con tu tiempo, pero sí un orden que, no sé porqué, mi cuerpo reclama y que luego se convierte en un sosiego delicioso que da paso a la vida en la ciudad.

Y es que ha vuelto septiembre y con él mi cama, mi sillón, el café de mediodía, las tostadas de los domingos, el periódico, los escaparates con miles de 'lo veo-lo quiero', mi patio y los nuevos rincones de la ciudad.




Ya están aquí la compra de bolis para el curso que entra, el 'quedamos después del curro', los experimentos en la cocina, lo nuevo de Arcade Fire, las nuevas temporadas de las series, los periódicos, el que no sea raro que estés blanco...




El 'y si nos vamos el fin de semana a.....', las rebecas, la manta del sofá, las noches de chicas, los debates sobre las mascarillas de pelo y el Grey de la gran pantalla, el instagram sin pies a remojo y el eterno debate sobre los beneficios de librar los viernes por la tarde.


Ha llegado septiembre y con él las pequeñas cosas llenas de rutina, que es verdad que están alejadas de las aventuras de verano pero, ¿Qué seríamos sin ellas? Es lo que somos once meses al año.

2 de septiembre de 2013

September!!

Septiembre es un mes con sabor agridulce. Los días siguen siendo largos y los fines de semana se pueden utilizar para huir a paraísos cercanos donde alargar un poco más las vacaciones, pero también es el mes de la vuelta al cole, a la rutina y a la ciudad.

Septiembre es un mes de propósitos pero también de realidades. Toca analizar tu vida para poder diseñar la lista de deseos para el nuevo curso: que si queremos ponernos en forma,cambiar de casa, comenzar a estudiar en Hogwarts o adoptar un perro.

Septiembre es un mes costoso y por eso comparte cuesta con enero, pero también es un mes de planes en el que soñar con que en los próximos meses irás al concierto de Bruno Mars, descubrirás tu paraíso invernal o te convertirás en el rey del running.





(Pinterest)

Y es que soñar no tiene precio y a pesar de la dura rentrée, septiembre deja muchas horas para los planes, los sueños y las listas de propósitos (por muy alocados que sean) para el nuevo curso.