10 de julio de 2013

Summer in the city

No sé dónde estará escondido el meteorólogo francés que dijo que este año no iba a haber verano, porque las altas temperaturas han llegado a la ciudad. Eso sí, a pesar de que el calendario indica que estamos en pleno julio, yo sigo instalada en la rutina urbanita, que no sabe de Celsius ni Fahrenheit.

La ciudad es algo que adoro en invierno, pero algo de lo que huyo en verano. Sin embargo, la obligación me retiene en el asfalto y por lo que mi respecta: al mal tiempo, buena cara y a disfrutar todo lo que se pueda del verano en la ciudad.

Para ello, me gusta levantarme temprano para poder percibir el  fresco de la brisa de la mañana, tomar una caña en una terraza cuando cae el sol, lucir vestido y sandalias de tacón, porque, no nos engañemos, en plena playa, soy más de zapato plano



Disfruto preparando mis gazpachos y salmorejos refrescantes, experimentando cosas nuevas como ir al gimnasio a primera hora de la mañana, festejando la cuenta atrás de los días que me quedan para coger la maleta y lanzarme al periodo de descanso más largo del año y saliendo a cenar con mis amigas a The Tartan Roof, The Punk Bach o El Apartamento, algunos de los últimos restaurantes llegados a la ciudad.


(El Apartamento)


Me gusta disfrutar de las escapadas flash del mes de julio, ir a escuchar a The Vampire Weekend al BBK Live en Bilbao, celebrar mis Crazy 30's (sí 30), escuchar a Devendra Banhart en directo, ver el cielo con más estrellas que he visto en mi vida en una escapada por el centro de la península, tomar granola con leche fría o no tener que usar el secador de pelo.



De los veranos en la ciudad me gusta la sensación que tengo cuando riego descalza las hortensias de mi patio, la calma que hay en casa cuando bajas las persianas y te echas a ver una peli de chicas tipo 'Adore' después de comer o esconderme del calor y del 'summer in the city' en una sala de cine esperando a que pase el calendario y llegue agosto.


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