24 de julio de 2013

La década prodigiosa

Los 30 llegaron como llegan los trenes de Cercanías cada día a la estación que Atocha: haciendo mucho ruido pero de bañados de rutina y una vez que pasaron los festejos del día de autos, la normalidad se instaló en mi vida como si no hubiera cambiado de década.

"Los 30 son los nuevos 20", me dicen continuamente, pero ¿quién me iba a ver a mi a los 20 escribiendo un post desde un ipad, deseando comer un nuevo plato de alcachofas o adorando Portugal?

¿Quién me iba a ver a ver escuchando de nuevo los 40 principales, disfrutando de los rollitos de primavera y volviendo a subirme a los tacones? O con el pelo naranja deseando volver a la Provenza ...




(Le Crazy)


Pues así es y a pesar de que no me veo más canas que la semana pasada han llegado los 30, que para mi no son los nuevos 20, sino su corrección, porque la crisis y el cambio sociológico que ha experimentado el país sigue obligándonos a ser unos pipiolos, pero las experiencias pasan y es algo que no se puede dejar atrás (cosa de la que me alegro)

Más allá de las filosofías que implican los cambios de década, me gustan los 30 porque he encontrado mi pequeño hueco en el mundo, o al menos en el mío propio (que no es poco) y puedo compartirlo con la gente que quiero como este fin de semana en el que mi patio se llenó de color, flores y velas para celebrar la llegada de la década prodigiosa. 



(Le Crazy)


El siguiente paso de la fiesta, el restaurante Ganz de la calle Almadén con deliciosas alcachofas y sopa de mascarpone, ¿os gusta? A mi me encantó.


(Ganz)

El resto me lo guardo porque lo que pasa de fiesta, se queda de fiesta (o eso dicen).

Hello 30's!

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