25 de junio de 2013

BAT-MAD

A pesar de que todo el mundo en Madrid ansiaba la llegada del calor, parece que ahora que ha aterrizado, lo más deseado entre los madrileños es encontrar el lugar idóneo para esconderse de él.

Este fin de semana el calor ha sido increíble y yo también me he convertido en uno de esos murciélagos madrileños que pasan el día entre cuatro paredes y salen a tomar la fresca por la noche. 

Sin embargo, al igual que en invierno hay codazos por lograr una mesa en uno de los restaurantes de moda, en verano todas las terrazas son pocas para los urbanitas.

Y es que aunque parece que Madrid está repleta de terrazas, todo es poco para un día en que los termómetros superan con creces los 30 grados y más, si la terraza escogida tiene tiempo determinado o acaba de aparecer.

El primero es el caso de The Patio, una colorida terraza que los chicos de Better han puesto en marcha en la plaza de Santa Bárbara. 

Se puede picar algo, tomar cócteles y comprar algún capricho. En definitiva, un lugar ideal para dejarse ver y ser visto, a menos que llegues a las 20.30 horas de un sábado y te digan que están cerrados por una boda.


(The Patio)


El segundo de los lugares por los que me pasé este fin de semana (esta vez con éxito) fue El café del Río, un local en el que la brisa que corre por el Manzanares, la música del DJ y la compañía de un buen mojito te transportan a la mismísima playa. 

En su mirador, desde el que se puede ver iluminado el Palacio Real, no reservan, pero merece la pena esperar para hacerse un hueco en esta nueva terraza madrileña.


(El café del río)


La super luna y San Juan han abierto la temporada de terrazas de verano en Madrid, que, en mi opinión, son más disfrutables de noche que durante el día, así que a darle al Bat-Mad Power!!

19 de junio de 2013

¿Una primera escapada?

El verano no termina de llegar, pero a pesar de que el sol no reine en el cielo, el solsticio de verano está al caer y los cuerpos tienen sed de vacaciones, que para muchos de nosotros no llegarán hasta agosto.

Ante los problemas, soluciones, y por ello, una de las mejores decisiones que se puede tomar es dar unos días de relax al cuerpo, escaparse a un lugar soleado que aporte paz y disfrutar lejos de la ciudad de los placeres de la vida.

Cada uno tiene lugares recónditos a los que le gusta ir cuando necesita un descanso. Los hay de invierno, que suelen estar más relacionados con la montaña. Son maravillosos, sí, pero los de verano me generan una envidia increíble y sólo con pensar en ellos ya noto que el verano el sol, la playita y el buen tiempo empiezan a correr por mis venas.

Una escapada da cuartelillo al cuerpo y a la mente, ambos ya en las últimas tras el curso escolar, y permite disfrutar de lo que más te gusta en versión mini. Cuatro días de bon vivant–ismo.





Y para ello nada mejor que una escapada a un lugar cercano pero lo suficientemente lejos como para no poder volver si surge un problema. Uno de esos sitios que me tiene maravillada es el Alentejo portugués, un lugar con maravillosos pueblos de interior, enormes playas, buenos vinos y sol a rabiar.



(Le Crazy)



Pero en estas épocas también me gustaría escaparme a cualquier isla balear, al Edimburgo de 'Siempre el mismo día', a la costa Amalfitana de Mr Ripley o a una isla griega. Me gustaría disfrutar de una siesta en Hyde Park, vivir el arte de Cadaqués o conocer Cambridge, que siempre he dejado de lado por su archienemiga Oxford.

Me gustaría ir a hacer surf a Tarifa, pasear por el zoco de Marrakech o cruzar el Atlántico de un salto y conocer las casas encantadas de Savannah... Me gustaría ir a cualquier sitio que en cuatro o cinco días me permitiera salir del cascarón del invierno y dar rienda suelta al verano que ya hay en mí.


11 de junio de 2013

Desayuno de temporada

Con croissants, palmeritas o pancakes, no es un secreto que me encantan los desayunos, y sobre todo los dulces, pero ahora que está llegando el verano (si es verdad que por fin llega) me doy cuenta de los caprichos de mi estómago acerca de una de mis comidas favoritas del día.

Mi estómago sabe que cambia de temporada, y como el resto de los trendsetters, quiere hacer su cambio de armario por mucho que la prisa de la rutina me lleve a quedarme diariamente en mis deliciosas, aunque tradicionales, galletas Príncipe.

Y es que desde que los días son más largos, busco por todos los supermercados mi granola favorita, unas ricas galletas de avena y leche que complemente a la perfección la primera comida del día.





Hace más calor y el café con galletas de chocolate, las tostadas o el bizcocho me saben a invierno. Es una locura, lo sé, pero me ocurre, así que ya estoy inmersa en mi operación de cambio de armario mañanero.


Si tú también eres amante de los desayunos o conoces a gente que mataría por un buen café, tienes oportunidad de regalar uno en webs como Matías Buenos Días, que ofrece desayunos para todos los gustos, o en páginas como Regalo Original.

(Vía The Breakfast Lover y Pinterest)

3 de junio de 2013

Una isla en el asfalto

Me gustan las ciudades, por su movimiento, sus tiendas, sus tribus urbanas y su actividad incesante, pero también es cierto que adoro la calma, por eso soy una eterna buscadora de pequeños rincones urbanos que me aporten un poco de paz en medio de la bulliciosa urbe.

Disfruto en las islas porque siempre voy en vacaciones, sus habitantes tienen un espíritu diferente, no suele haber ciudades enormes (mis excusas, Londres) y  se da mucha importancia a la calidad de vida.

Y en una de ellas me pareció estar cuando llegué al Blanca, 6, un local de la calle Blanca de Navarra, donde la comida está riquísima, la decoración es preciosa y sirven una maravillosa tarta de queso.


(Le Crazy)



Blanca 6 tiene unos grandes ventanales azules por donde entra la luz, prima la madera en los muebles y desprende el aroma de un antiguo garaje de carruajes. Además, hay buenos vinos, flores, y se respira tranquilidad, a pesar de estar plena zona de Alonso Martínez.


(Le Crazy)

Pero este restaurante no es la única belleza de la zona. A unos cuantos pasos en la calle Zurbano se encuentra María's Bakery, una pequeña pastelería en la que hay dulces de aspecto muy tentador.


(María's bakery)


¿Te apetece dar un paseo por la zona?