27 de mayo de 2013

A sus pies, Patrón

No es fácil abandonar de golpe la vida, la belleza y el charme francés y por eso, este fin de semana puse rumbo hacia uno de los destinos que tenía en mi libreta de 'Pendientes' hace mucho tiempo: Le Patrón, un pequeño bistrot en la calle Barco donde la comida es más que deliciosa.

Con decoración de ensueño y la luz entrando a raudales por sus ventanales, Le Patrón aúna calidad gastronómica y buenos precios, que a mí me tocó disfrutar en una diminuta mesita junto a la ventana.


(Le Crazy)


En su carta no faltan el ratatouille, el foie, ni el steak tartar con patatas fritas para los que quieren tener a Francia en su paladar; pero yo me decanté por unos arrolladores papardelle con gambones, que conseguían su toque provenzal con el aderezo de perejil y ajo.

Más allá de su carta, con decenas de cosas apetecibles, Le Patrón reúne lo que busco en una comida informal de domingo: buena materia prima, cuidada decoración y la gente suficiente para no sentirte solo, pero sin los agobios de la Gran Vía madrileña. 

(Le Crazy)


    Cosas pendientes: probar ese brunch que se intuye memorable

  ¿Te vienes?

20 de mayo de 2013

La nada deliciosa

Dejar la ciudad, los tacones, el metro y el maquillaje de vez en cuando sienta bien y más, si tu destino es uno de los lugares más bonitos de Europa a pesar de no tener una gran urbe, playa, rascacielos, ni el Big Ben.

Me encantan el bullicio de Londres y el charme de París, pero adoro el arte, la comida, la luz, el rosé, la tranquilidad y la belleza infinita de la belle Provence, con el Pont d'Avignon, los brocantes, las puertas azules de Gordes y la lavanda que llega hasta el horizonte.

(Le Crazy)


De la Provenza me gusta su olor a impresionistas, sus mercados, su jabón de Marsella, las telas y la delicadeza de sus rincones, desde la burguesa Aix en Provence, llena de cafés y boutiques de moda, hasta la tranquilidad que destilan los pueblos de montaña del Luberon como Bonnieux o Menerbes.

(Le Crazy)


De este rincón de Francia, capitaneado por la canalla Marsella, me atrae la proximidad del estilo de vida bon vivant de los que recorren sus pintorescos pueblos y el duro trabajo de los agricultores de la zona; la mezcla de ferraris y tractores y la locura que genera la existencia de Sotheby's en un pueblo perdido en la montaña.

(Le Crazy)


Lo que me gusta de la Provenza es lo que me hace sentir nada más pisarla, aunque en realidad no vaya buscando nada concreto, sino solo a ella.

(Le Crazy)

¿Te pasa en algún lugar del mundo?

8 de mayo de 2013

¿Qué tipo de invitada de boda eres?

Llega mayo y con él las flores y las alergias, pero también las bodas, los bautizos y las comuniones, ocasiones en las que hay que ir guapa y, en mi opinión, desafiar un poco a la rutina y al sentido común.

Si no, ¿para qué compramos mes tras mes las revistas de moda, navegamos por la red en busca de los blogs más molones y nos quedamos embobadas al ver a Sarah Jessica Parker con sus Manolos?

Ante la celebración de una boda, hay múltiples reacciones y por lo tanto, infinitos tipos de invitadas. Está la perfecta invitada, con su vestido clásico, su tacón medio y su melena de peluquería; la rompedora, que combina un vestido más atrevido con chupa de cuero y unos tacones de infarto; la comodona, que echa mano de algo que tiene en su armario o la diseñadora, que mezclando trapitos logra obtener el look deseado.

(Pinterest)


Pero, ¿dónde estoy yo en esta clasificación? Creo que simplemente no aparezco. Si me tocara elegir diría que soy la invitada neurótica, que sueña con un bonito look, low cost pero especial; con un vestido que aunque no sea considerado de boda, tenga algo diferente y con un pelo decente pero no recién salido de la peluquería.

Me gustan las invitadas de corto, atrevidas pero elegantes, con gafas de sol que rompan con el glamour de sus outfits, zapatos que huyan del ya tradicional peep toe, y a poder ser, con tocado, aunque en mi caso, que en mi caso se transforma en pasión por las flores.

Por eso, para la última boda que fui eché mano de una preciosa diadema de flores de Rita Von, un delicioso atelier de tocados que está en la calle Pelayo.


(Le Crazy)


Y tú, ¿qué tipo de invitada eres?