17 de abril de 2013

Si a las abuelas les gusta...

Las arrugas y las canas son consecuencias de la edad, pero los años también influyen en que te guste la cerveza, el color beige y los langostinos (por lo menos en mi caso).

En el imaginario colectivo, las meriendas de domingo frente a una tarta casera y una taza de café también forman parte de la rutina de una persona entrada en años, pero nada más lejos de la realidad, ya que en los barrios más jóvenes de las ciudades proliferan los locales con variedad de tartas caseras.

Éste es el caso de la Traviesa de Conde Duque, un rincón con sabor a nostalgia en el que puedes disfrutar de una deliciosa tarta de zanahoria y un esponjoso pastel de chocolate junto a un té servido en una tetera propia de la abuela de Caperucita Roja o a un café humeante en una taza de flores.


(Le Crazy)


Pintado de blanco y con muebles que recuerdan a otros tiempos, el La Traviesa rebosa paz, pero esconde un secreto, ya que en su primera planta se encuentra el estudio de arquitectura de sus impulsores, que ha llevado a sus dueños a llamarlo arquibar.
(Le Crazy)

Al margen de denominaciones, si es verdad que la edad aporta sabiduría, o por lo menos experiencia, y las abuelas adoran pasar horas hablando frente a un café ¿por qué no seguir su ejemplo?

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