4 de marzo de 2013

T time

No es que ahora me dedique a tomar el té, porque siempre he sido más de café, pero no se puede desdeñar una invitación a uno de los últimos garitos llegados a Malasaña: la T, un lugar donde una entrada bellísima abre las puertas a un nuevo templo de la modernidad en pleno centro de la capital. 

Me gusta el vintage, las lucecitas y el color jade, menta, turquesa pálido o el verde triste, como lo llamaría mi hermana, eso ya se sabe; así que creo que a día de hoy no puede haber lugar más acogedor para mí que la entrada a la T. (Molino de Viento,4).


(Le Crazy)


Es precioso, sin embargo, es necesario entrar en el local para poder disfrutar de sus croquetas de rissoto o de su sabrosa hamburguesa. Pero en el T también hay hueco para el dulce en forma de postres y cócteles.


(T)


A menos de cien pasos (quizá es una exageración) las luces y el vintage nos vuelve a dar la bienvenida, eso sí, lejos del té, ya que lo que ofrece 1862 Dry Bar son buenos cócteles en una mejor  atmósfera. (calle Pez, 27). Yo, como ya es habitual, tomé un Daikiri. Delicioso.


(1862 Dry Bar)

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