25 de marzo de 2013

Gypsy glamping

La primavera ha llegado y con ella las flores, el buen tiempo y los sueños acerca de unas vacaciones soleadas en las que disfrutar de la playa, la lectura a horas estrafalarias, las fiestas al atardecer y los desayunos tardíos.

Hay quien ama los resorts en los que una pulserita da acceso a todos los buffets del mundo, pero yo te propongo unas vacaciones de glamping, en las que el campo, el mar, los colores vivos y el relax sean los protagonistas.

Por eso mi propuesta de hoy no habla de grandes hoteles, ni de viajes con largas horas de avión, sino de pequeños lugares con mucho, mucho encanto, que dan vacaciones al cuerpo y a la mente.



Roulotte Violette

Hablo de unos lugares de estética folky que permiten conjugar la belleza de la naturaleza y la que crea el hombre; de unos alojamientos en forma de casas en los árboles, antiguas caravanas de gitanos, tipis de lo más trendy y maravillosas tiendas de campaña que parecen sacadas del Mundo de las Maravillas.


Roulotte Violette

Éste es el caso de Alfonso’s Wagon, una caravana situada en medio de la Provenza, al lado de Rousillon, uno de los enclaves más bellos de la tierra de los impresionistas. Sin salir de Francia también puedes disfrutar de la roulotte Violette, en Aude, cerca de Carcassonne.


Apple tree Yurt & The Gypsy Camp

Pero si no quieres salir de la península y lo tuyo es vivir en una tienda de campaña deluxe, en Beira (Portugal) está Apple Tree Yurt para disfrutar de la vida eco al más puro estilo mongol.

España no se queda fuera del glamping (glamour + camping), ese modo cool de que deja de lado las incómodas tiendas de campaña del camping.

De hecho, para disfrutar de este modo de vida hay ofertas como las caravanas de Casa del Mundo en Alicante o las tiendas y viviendas de Lanzarote Retreats, donde la arena negra se fusiona con el azul del mar.


(Lanzarote Retreats)


Y si eres fan de la campiña inglesa de las hermanas Brönte, puedes hacer glamping al estilo folky en The Gypsy Camp (Essex) o de manera más shabby en una cabaña con ruedas en medio de South Downs National Park, en Butser, Hampsire.


Butser, Hampsire


Eso sí, en un buen día de campo, no te olvides la música. Lo nuevo de Devendra Banhart es perfecto para acompañarte en tu glamping way of life hasta donde tú decidas.
¿Conoces más sitios así?
¿Dónde?

Devendra Banhart







20 de marzo de 2013

Solo en casa

Dormir en una cama grande, afeitarse, comer helado sin control o trastear en el cuarto de su hermano eran algunas de las cosas que quería hacer Macaulay Culkin cuando se quedó solo en casa en la famosa película del mismo nombre.

Y es que a pesar de que siempre llega el momento en el que echamos de menos a los nuestros, por muy petardos que puedan llegar a ser, todos hemos deseado alguna vez tener la casa solo para nosotros.

Quién no disfruta cuando tiene el sofá entero para él, puede sentarse a ver la tele con mascarilla en la cara o se siente libre para cantar en la ducha sin miedo a represalias.






Estar en un rato solo en casa es una delicia porque puedes comer helado de tarta de queso direcctamente de la tarrina, escuchar a tope esa canción de los 'One Direction' que solo admites que te gusta cuando estas sola, ver la serenata de 'Un paseo por las nubes', ordenar algo que hace mucho que no limpias o huir del gimnasio sin sentir remordimientos.




Me gusta engancharme tanto a un libro que no puedo soltarlo, pasar la tarde de resaca viendo 'Once Upon a Time', hacer alguna invención culinaria y comentar las series por Whatsapp.

Pero la calle también se ve con otros ojos cuando uno está solo en casa. A mi, por ejemplo, me gusta deambular por la ciudad y descubrir lugares insólitos, tomar el brunch con las amigas o escaparme al Rastro.

Querer a los nuestros no implica huir de los momentos de soledad. Seguro que a ti esto también te pasa, ¿o no?

11 de marzo de 2013

Let’s brunch

Ni desayuno, ni comida, el brunch es un punto intermedio entre estas dos citas culinarias en el que habitualmente comes el doble, pero te permite disfrutar de un delicioso café a una hora en la que también apetece un bocado salado.

En el desayuno de diario hay quien no habla; en las comidas familiares hay que saber escuchar y en los brunch el tema puede ser de lo más variado e ir desde los cotilleos de la noche anterior hasta los planes del próximo viaje, pero hablar es obligatorio.


(Le Crazy)

Para lograr un brunch perfecto hay que elegir un sitio agradable, donde preparen bien los huevos, haya buena granola y un aromático café y se pueda disfrutar de la prensa y de una excelente compañía.

En Madrid, propongo el Café Mür, un lugar con grandes ventanales, de inspiración rústica, con posibilidad de elegir el brunch completo, el dulce o el salado. Además, hay suculentas tartas como la de oreo o la de zanahoria ¿bruncheamos?


(Le Crazy)

7 de marzo de 2013

Buena y eco vida

A falta de unas cuantas semanas para poner en marcha mi huerto urbano una temporada más, ya hay ganas de degustar buenos productos de la tierra, de esos que suele ser más fácil encontrar en casa de la abuela que en los supermercados.

Al más estilo Farmer’s Market, un movimiento de moda en Estados Unidos en el que los productores se desplazan a las ciudades para dar salida a sus productos, esta semana todos los que deseen quesos artesanos, verduras eco o pan con denominación de origen están de suerte, ya que el mercado 'La buena vida' llega de nuevo al barrio de Las Letras.

Esta iniciativa, que celebra su segunda edición, trae los olores, sabores y sensaciones del campo y de sus habitantes a la ciudad, para que los que vivimos rodeados de asfalto no nos olvidemos de dónde viene aquello que comemos y de la calidad que ofrecen esos productos recién salidos de la tierra.

En esta ocasión, además de degustar tapas o parar para comer en el mercado,se podrá escuchar swing y habrá comida para llevar, una buena manera de llevarse el campo a casa ¿Te animas?

¿Dónde y cuándo? 9 y 10 de marzo en la
 Nave del HUB Madrid 
(C/ Gobernador 26).


(Pinterest)


4 de marzo de 2013

T time

No es que ahora me dedique a tomar el té, porque siempre he sido más de café, pero no se puede desdeñar una invitación a uno de los últimos garitos llegados a Malasaña: la T, un lugar donde una entrada bellísima abre las puertas a un nuevo templo de la modernidad en pleno centro de la capital. 

Me gusta el vintage, las lucecitas y el color jade, menta, turquesa pálido o el verde triste, como lo llamaría mi hermana, eso ya se sabe; así que creo que a día de hoy no puede haber lugar más acogedor para mí que la entrada a la T. (Molino de Viento,4).


(Le Crazy)


Es precioso, sin embargo, es necesario entrar en el local para poder disfrutar de sus croquetas de rissoto o de su sabrosa hamburguesa. Pero en el T también hay hueco para el dulce en forma de postres y cócteles.


(T)


A menos de cien pasos (quizá es una exageración) las luces y el vintage nos vuelve a dar la bienvenida, eso sí, lejos del té, ya que lo que ofrece 1862 Dry Bar son buenos cócteles en una mejor  atmósfera. (calle Pez, 27). Yo, como ya es habitual, tomé un Daikiri. Delicioso.


(1862 Dry Bar)