5 de noviembre de 2012

¡Me lo pido!

Ilusión, nervios, dudas, las emociones eran infinitas los meses previos a la Navidad cuando eras niño, porque de pequeño uno no sólo disfruta de esas dos semanas de vacaciones, sino de los miles de momentos mágicos previos a las Navidades.

El encendido de las luces, la llegada del árbol, montar el Belén… Es cierto que siempre me ha gustado el aroma de la Navidad, pero cuando cantábamos villancicos y las semanas previas a estas fiestas veíamos ‘Todo lo que quiero para Navidad’ y cambiábamos las casetes de varios por otras de canciones navideñas, eso realmente tenía que ser magia.





El otro día esa Navidad pasada llegó de nuevo a mi vida. No lo hizo ni por el móvil, el I-Pad, ni por internet. Llegó en papel junto al periódico en forma del catálogo de juguetes de El Corte Inglés, una aparición que en mis años 80 y 90 constituía la puerta de entrada a la Navidad.

Con su llegada, ya había qué comentar en el autobús del colegio y se podía competir con tu hermana por ‘pedirte’ más rápido que ella uno de los juguetes del catálogo.

Ahora los niños mantienen el mismo espíritu, pero el catálogo huele a siglo XXI. Viene en versión mini como las revistas de moda, tiene Nenucos evolucionados, muñecas de cara verde que parecen chonis de ultratumba y decenas de videojuegos.

Confieso que nunca he tenido una consola y que siempre he preferido los juguetes no articulados, pero a pesar de mi 'rareza' hoy me toca defender el 'Quien es Quien' de la época de los Goonies,




el Hotel de los que veíamos E.T;


y el Cluedo de los que aún pudimos ver Calimero y Los Trotamúsicos después del telediario.




Y buscando en el catálogo no he encontrado rastro del ‘Línea directa’ que trajeron los Reyes a mi hermana o de la ruleta del ‘Diseña la moda’ con la que jugué varias temporadas.




Es cierto que los tiempos han cambiado y se nota en los juguetes del catálogo, pero, con o sin barriguitas, para mi este año, la magia de la Navidad ya ha llegado.

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