8 de octubre de 2012

Pequeños placeres de otoño


Se van el calorcito y los días largos, pero llegan los abrigos, las medias y las tardes de domingo en una cafetería leyendo revistas. Llega el otoño, una estación que una vez superada la depresión postvacacional, invita a disfrutar de pequeños placeres de la vida.

¿Entre los míos? Ver la tele tapada con una manta, estrenar botas, soñar con los viajes de invierno, comer tarta de queso, un baño de espuma, ir a ver una peli al cine, usar sombrero, una agenda nueva, llenar el patio de callunas rosas, comer helado fuera de temporada, pintarme las uñas de color berenjena, mojarme con la primera lluvia en meses, volver a soñar con vivir en París (o NY)



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Escuchar música nueva más allá del atronador ‘electrolatino’, pasar horas tranquilas viendo las fotos del verano, meterme en la cama con calcetines, tomar chocolate con churros, estar atenta a la hora a la que se encienden las farolas, que apetezca un café caliente, volver a comer lentejas, ver las hojas marrones y amarillas, no sudar en el Metro, disfrutar de una ducha caliente, estrenar zapas de running


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Sentarse en la cama frente al armario y preguntarse: Pero, ¿qué me ponía yo el año pasado?, usar pijama de manga larga, el fresquito sol de otoño, ir al spa, comer chocolate sin que se te derrita en las manos, fichar maquillajes, pasear por el Palacio Real, superar el primer resfriado, ver las nuevas temporadas de las series, ponerle la capota al coche, ver otra vez Orgullo y Prejuicio o ir de cena con las amigas

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Para este último plaisir os dejo una recomendación recién llegada al barrio. Se llama Maricastaña, está enfrente del Teatro Lara y con una atmósfera otoñal, vintage y provenzal, invita al visitante a quedarse y tomar algo, mañana, tarde o noche, ya que sirven desde cafés hasta cenas. (Corredera Baja de San Pablo, 12)


(Maricastaña)



(Le Crazy/Maricastaña)


3 comentarios :

  1. Cortar la hierba, arreglar los setos, podar los árboles y al final de la tarde, con esa luz dorada del atardecer, dar un paseo con los perros para ver que tal ha quedado todo.

    Escaparme al Pirineo por el placer de conducir entre pueblos y montañas, descubrir paisajes nuevos que solo mi mirada puede retener, escuchar música mientras todo transcurre ... y comer alguna Tartiflette, Cassoulet o Confit de canard al final del día en ese restaurante familiar que acabas de descubrir en la ruta.

    Cambiar muebles, cuadros, libros o lámparas de sitio y preguntarme cómo es que antes no me había dado cuenta de que “así” quedaba mejor.

    Los findes del otoño son así ;)

    Coincido en lo de soñar con vivir en París ... Ay! esa ciudad me robó el corazón desde la primera vez que la vi siendo un niño. Salir del trabajo y dar un paseo por aquelas avenidas, parques, callejuelas, bistros... el ambiente que te apetezca allí está. Ainss que ganas de volver y al entrar por Porte d’Orleans en la radio del coche suene "Paris s'éveille" de Jacques Dutronc...

    http://www.youtube.com/watch?v=7whXkifG_ms&feature=related

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